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Oct 10, 2015

A Scary Night in Dubai

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Written by Michelle Chedraui. Translated by Vikki Tou & Oscar Valdez. Photography by Priscilla Cuadra.
Featured on Volume 3 (Original format: Spanish)

I purchased a tour that would pick me up from the hotel and drop me off after a visit to the desert. When the tour was over I asked the driver to drop me off first since I was by myself and it was already dark out. However, the man decided to drop a family that was carpooling with me off first and then offered me to go to the beach at night with him. I said no but he insisted claiming that the beach was much nicer at night at that he could go home to change and then pick me up at the hotel.

I already felt very uncomfortable with the fact of being in a car by myself in a country I was completely foreign to for a driver to propose to go to the beach with me at night, so I just told him I was really tired and that I wanted to go to the hotel. I had strategically planned to stay near the Burj Khalifa in Dubai so that I would be able to guide myself from that landmark, so I clearly knew where my hotel was. However, the man drove past the exit that would lead us to my hotel and kept driving. I was trying to keep myself calm by thinking he knew a better route that would take us back faster. The skyscrapers slowly vanished from my view and I found myself in a dark neighborhood far from the Burj Khalifa. I noticed he was getting nowhere close to the hotel and my immediate reaction was to scream out loud until he screamed back at me and stopped the car.

I didn’t think twice and decided to open the door to get off when he started the car again and accelerated. He yelled “I’m going to take you to the hotel now” in a broken English while I kept screaming. He got on the road again and said:

“I was going to take you to Dubai Mall, I got confused because I was on the phone.”

Clearly, that was an excuse because the mall and the Burj Khalifa were located in the same area.

Regardless of that experience, I loved going to Dubai and learning about their culture. They pray several times a day and they stop everything to wash your hands and feet three times to pray no matter where you are or what you are doing. It is something we definitely don’t get to see here in Miami. Sometimes we are even too lazy to spend one hour at church on Sundays and they pray every single day!

Original Spanish version from Volume 3 below:

Alquilé un tour que me llevaba a conocer el desierto en un carro por todo el terreno…

Después del desierto, el tour incluiría un show donde había una comida acompañada con bailes árabes tradicionales. Al final de la jornada, el mismo tour se encargaría de recoger y llevarme al hotel. El señor que manejaba me recogió a mi primero y luego fuimos a recoger a una familia hindú con la cual compartiría el viaje de regreso.

Después de recoger a la familia, fuimos a explorar todo el desierto con otros carros de la misma compañía. Luego fuimos a un lugar donde nos encontramos con aproximadamente diez carros más ya que todos íbamos juntos. Una vez que todo finalizó le pedí al señor que por favor me dejara a mi primero en el hotel porque yo estaba sola y ya se estaba poniendo un poco tarde. Sin embargo, ignorando mi petición, el señor fue a dejar a la familia primero. Apenas salimos del hotel de aquella familia, ellos me preguntaron si quería ir a comer, y yo le dije que no porque yo había comido durante el show. El señor, a mi sorpresa, me preguntó si quería ir a la playa. Yo le dije que no mientras él me seguía diciendo que la playa era hermosa de noche. Él insistió. Me preguntó si quería ir al hotel a cambiarme que él después me recogía para ir para la playa. En ese momento me empecé a asustar.

Ya estábamos en la carretera en camino hacia el Downtown Dubái, donde se encuentra el edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa. Yo había escogido un hotel al lado del Burj Khalifa por mi seguridad, sabiendo que esta área es segura, además de que es fácil de identificar a larga distancia debido a la altura del edificio. Mientras seguimos por la carretera, yo vi que el conductor pasaba la salida que decía “Burj Khalifa.” Traté de no entrar en pánico y intenté de imaginarme que quizás la próxima salida era más cercana. De repente, lo escuché hablando por teléfono con alguien y claramente hablaba en árabe y no entendía nada… Tan solo veía todos los edificios del Downtown desvaneciéndose a la distancia, cada vez alejándose más y más…

El conductor, de repente, tomó una salida a una zona oscura. Ahí me di cuenta que no nos dirigíamos al hotel, ¡y comencé a gritar! Grité y grité hasta que el señor detuvo el carro, respondiéndome con gritos aún más fuertes diciendo: “I was going to take you to the Dubai Mall, I got confused because I was on the phone!”

Sabía que me estaba mintiendo… Mi hotel, el mall, y el Burj estaban todos en la misma área y ya la habíamos pasado hace mucho. Felizmente todo no pasó de ser más que un susto y al día siguiente mandé un reporte a la compañía con todo lo que me había sucedido.

Dubái fue un encanto. Hubo un momento en el que la gente estaba viendo TV y de repente apagaron todo, pusieron como un cantico, y todo el mundo se detuvo a rezar. Luego me informaron que hay cuatro rezos al día y que en el lugar que sea, hasta en el mall, a la hora del rezo la gente detiene todo y se pone a rezar… Si estás trabajando o haciendo algo importante, se puede dejar para después pero, ¡no puedes perder ni un solo rezo! Eso me impresionó muchísimo. Usualmente, nos da pereza ir a misa los domingos por una hora mientras que ellos, ¡rezan todos los días! Además, antes de rezar, es necesario lavarse las manos y los pies tres veces.

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